jueves, 25 de junio de 2009

Amor sin dependencia

CÓMO TRANSITAR POR LOS SENDEROS DEL VERDADERO AMOR.

Declararse afectivamente libre es promover el amor sin opresión, es distanciarse de lo perjudicial y contactar con el lado saludable del amor. Aunque hay muchas diferencias entre lo que significa amor y dependencia, podríamos destacar algunas de ellas, como por ejemplo el hecho de que dos personas que se aman verdaderamente son capaces de estar solas sin tener una sensación de carencia afectiva o vacío. Si hay amor uno no tiene miedo a perder a la persona amada, pero si hay dependencia, el temor al abandono se manifiesta permanentemente.

En el amor no hay celos infundados, en la dependencia son comunes los celos incontrolados e irracionales.

En el amor la autoestima se fortalece, en la dependencia los sentimientos de inseguridad crecen como la espuma.

Para aumentar nuestra autoestima hay que fijarse en las propias virtudes, rechazar la autocrítica, mostrarse indiferente a los ataques de los demás, proponerse retos asequibles y premiarse por conseguirlos, tomar decisiones sin contar con el apoyo de nadie y no pensar en lo que estarán pensando los demás.

En el amor puedo seguir siendo “yo”, con mis intereses, gustos y necesidades en pleno funcionamiento. En la dependencia el “yo” se desvanece en los requerimientos del otro hasta perder la propia esencia.

En el amor hay alegría, en la dependencia, tristeza y estrés.

La adición amorosa va de la mano de la ilusión de permanencia, la idea de que el amor es eterno e inalterable. Esta concepción está sustentada en el romanticismo a ultranza que considera que el amor verdadero es para toda la vida, incluso para otras vidas.

El auge de la Nueva Era ha hecho renacer el mito de las almas gemelas cuya premisa sostiene la existencia de alguien que encaja exactamente con uno, una especie de media naranja cósmica, pero la realidad es que somos nosotros mismos quienes construimos o destruimos el amor.

Cada enamorado busca completarse en el otro. Si eres una persona débil e insegura, de manera consciente o inconscientemente buscarás parejas que te ofrezcan seguridad y protección. Es probable que el miedo a la desprotección o el desamparo desencadene una fuerte necesidad de tener a alguien mas fuerte a tu lado para poder vivir. Con el tiempo este tipo de vínculo afectivo termina por configurar una relación maternal o paternalista.

Si te dejaron de amar, asume que no hay nada que hacer, saca a pasear la dignidad y no te humilles jamás.

Si te lastiman o maltratan será que no te merecen.

Si no sabes si te aman, olvida esta relación, a los enamorados de verdad no hay que convencerlos de su amor.

Hay que practicar el realismo afectivo: no dejar que el amor adicto te arrastre a la irracionalidad, descartar el autoengaño y descartar la esperanza inútil, la que nos aleja del aquí y del ahora.

Lo que nos hace inmunes a la adicción afectiva es explorar el mundo buscando otras fuentes que nos hagan sentir llenos, hacernos cargo de nosotros mismos y exaltar la autonomía, darle un sentido a la propia vida y potenciar el crecimiento personal y la vocación.

Andar lo más rápido que se pueda, pero sin desconocer los abismos, tomar las curvas con cuidado, embelesarse sin idiotizarse, amar sin subordinarse.

(Resumen del artículo "Amor sin dependencia" de Walter Riso, aparecido en el nº 298 de la Revista Integral)

martes, 23 de junio de 2009

Hormonas

¿Qué tienen en común el recuerdo de un momento feliz, un prado con flores, hacer ejercicio y besar a la persona amada? Estos y otros actos hacen que nuestro organismo genere endorfinas o químicos naturales parecidos a la morfina que estimulan los centros de placer en el cerebro. Conozca más de ellos y cómo estimular su producción.

A cualquiera causa curiosidad saber cómo es que todos los seres humanos experimentamos felicidad, tristeza, afecto o agresividad a pesar de nuestras diferencias, y de qué manera se da este proceso. Pues bien, la ciencia ha encontrado respuesta a tal enigma, que para algunas personas lucirá poco romántica aunque es fascinante: a través de químicos y pequeñas descargas eléctricas en el cerebro.

En efecto, desde la primera mitad del siglo XX se han realizado investigaciones gracias a las que ahora conocemos la existencia de centros de placer o dolor que se activan a través de impulsos nerviosos y hormonas, de modo que fenómenos tan distintos como amor, odio, euforia, melancolía, deseo sexual, apetencia por el alcohol, agresividad y sumisión son resultado de la actividad en alguna conexión (sinapsis) de la compleja red de neuronas en la masa encefálica.

Concretamente, en 1950 los científicos James Olds y Peter Milner de la Universidad McGill de Montreal (Canadá), descubrieron el "centro cerebral del placer" en ratas, cuando erraron al colocarles un electrodo destinado a crearles malestar. Se ubicó a un roedor dentro de una caja donde podía moverse libremente, y cada vez que llegaba a una esquina determinada se le daba pequeña descarga eléctrica; contrario a lo que buscaban, era tal la experiencia de placer del animalito que en vez de evitar el rincón volvía rápidamente a él.

Con el tiempo se desarrollaron técnicas más precisas de estimulación por medio de la inyección de sustancias dirigidas a excitar los circuitos cerebrales responsables de las respuestas emocionales. Así, en 1975 se descubrió una serie de sustancias responsables de las sensaciones satisfactorias, a las que debido a su parecido con la morfina se nombró endorfinas (morfinas endógenas), pero que coloquialmente se conocen como hormonas del bienestar o de la felicidad.

Sustancias muy alegres

Hoy día sabemos que existen tres familias de endorfinas, también llamadas péptidos opioides, cuya producción es regulada por la glándula hipófisis: encefalinas, dinorfinas y ß-endorfina, siendo este último grupo el de más importancia clínica debido a su gran potencial analgésico (de manera natural su producción es más intensa cuando sufrimos dolor).

Esto lo sabemos de acuerdo a experimentos realizados con ratones y comprobados en seres humanos, que han ayudado a estimar que aquellos individuos genéticamente determinados para producir bajas cantidades de hormonas del bienestar están más expuestos al desarrollo de alcoholismo y otras adicciones, es decir, presentan mayor inestabilidad en sus emociones y enfrentan con más dificultad sus problemas que quienes alcanzan altas concentraciones.

Empero, no es este el único caso conocido: se ha demostrado que el estrés sostenido provoca disminución de los niveles de endorfinas, lo que genera mayor inestabilidad emocional y debilidad ante el desarrollo de adicciones. En contraparte y para sacar provecho de los péptidos opioides, existen múltiples actitudes y satisfactores que estimulan su producción, de las cuales mencionamos sólo algunas.

La receta de mamá

La leche materna no sólo incluye todos los nutrientes que un bebé necesita durante los primeros seis meses de vida (proteínas, vitaminas, hierro, calcio, fósforo y lípidos), sino que también contiene endorfinas para que el pequeño se sienta feliz y elimine el dolor. ¿Requerimos más prueba que el gesto de un lactante mientras se alimenta?

En el nombre del amor

Caricias, besos, abrazos y coito (penetración sexual) también estimulan la descarga de tan felices sustancias, así como de las populares feromonas (hormonas que aumentan el atractivo sexual de una persona y cautivan a su pareja), sobre todo cuando existe carga amorosa y emocional fuerte; tan explosiva combinación genera una sensación muy intensa de placer durante y después de tener relaciones sexuales, a la vez que contribuye a eliminar muchos dolores, insomnio, estrés y depresión.

Que cada estrella fuese una flor

Los enamorados acertaron al elegir el regalo: de acuerdo con la asociación de flores y plantas (Inglaterra), tener rosas o lirios cerca de la cama aumenta la sensación de bienestar debido a que estos vegetales contienen feniletilamina, sustancia aromática que estimula la liberación de opioides. Para que esto ocurra debe contarse con ambiente ventilado, mantener agua fresca en el florero y, por supuesto, no ser alérgico.

Todos los negros tomamos café

Muchas personas sostienen que no hay nada tan placentero que acompañar sus momentos de trabajo, esparcimiento o convivencia con una taza de esta suculenta bebida, y que su efecto casi sensual se prolonga por más tiempo. Esta apreciación no es exagerada: hora y media después de haber consumido dos tazas de café, el nivel de las hormonas de la felicidad se mantiene sensiblemente alto.

Estuve leyendo tus viejas cartas

Una de las maneras más sencillas de producir endorfinas es pensando en hechos felices, evocando situaciones satisfactorias o hasta soñando despiertos con proyectos y anhelos, según se ha comprobado en varios estudios. Por eso mucha gente que se siente abrumada o triste encuentra en recuerdos y fantasías tanto placer.

Corre, Lola, corre

Al efectuar ejercicios de resistencia (correr o practicar futbol, por ejemplo) se presenta una secreción muy alta de morfinas endógenas. Esto explica el por qué de la casi total desaparición de dolor en algunas regiones del cuerpo (hombro, rodilla) cuando se tiene práctica física intensa.

Tu risa, que fractura las derrotas

Una carcajada provoca la segregación de diversas sustancias a nivel cerebral, como adrenalina, (vinculada a creatividad e imaginación), dopamina (que estimula la agilidad mental) y serotonina (químico de efectos calmantes que disminuye hambre y ansiedad); empero, la producción más intensa que se presenta es de endorfinas.

Barriga llena, corazón contento

Aunque las hormonas del bienestar no se incluyen en alimento alguno, se sabe que una nutrición deficiente es causa de desequilibrios químicos que se traducen en cambios anímicos desfavorables; en cambio, el consumo razonable de aminoácidos, minerales y carbohidratos ayuda a mantener buen sentido del humor.

Esta es la apreciación del Dr. Stephen Schoenthaler, sociólogo de la Universidad de California (Estados Unidos), quien después de estudiar por años la dieta de miles de personas en reclusorios, comprobó que al equilibrar su alimentación mejoraban su estado de ánimo. Los cambios fueron más positivos cuando se aumentaron verduras, frutas frescas y cereales integrales, a la vez que se disminuyó la cantidad de carbohidratos refinados (pan blanco, azúcar glass, etcétera), postres muy dulces y aditivos químicos.

Finalmente, escuchar una melodía que nos agrade, contemplar una puesta de Sol u observar a un niño riendo son situaciones entre tantas otras, colectivas o personales, que nos demuestran que la alegría depende de un solo factor: vivir. Y bueno, después de todo, las endorfinas nos recuerdan que la felicidad está en uno mismo, ¿no cree usted?

Rafael Mejía

martes, 9 de junio de 2009

TDAH

¿TIENE USTED TDAH?

Lea los siguientes enunciados y marque aquellos que considera que tienen que ver con usted:

Tengo dificultad para ser organizado.

Cuando estoy en una tarea normalmente la dejo para otro momento en vez de terminarla directamente.

Trabajo en muchos proyectos pera no suelo terminarlos.

Tiendo a tomar decisiones rápidas y llevarlas a la práctica como gastar dinero, implicarme sexualmente con alguien, comprometerme con nuevas actividades o cambiar de planes.

Me aburro fácilmente.

No importa lo mucho que haga o lo duro que lo intente, parece que no logro alcanzar mis metas.

A menudo me distraigo cuando otros hablan; parece como si desconectara.

A veces estoy tan absorto en algunas cosas que me cuesta tomarme un descanso o cambiar a una nueva actividad.

Tiendo a llevar las cosas a extremos, tales como comprar impulsivamente, beber sin moderación, trabajar en exceso o comer hasta hartarme.

Me frustro con facilidad y me impaciento cuando las cosas van lentas.

Mi autoestima no es tan alta como la de otros que conozco.

Necesito mucha estimulación de cosas como películas de acción o videojuegos, ir de compras, juntarme con amigos que tengan mucha vitalidad, conducir rápido o realizar deportes de riesgo.

Tiendo a decir y hacer cosas sin pensar, y a veces esto me ocasiona problemas.

Prefiero hacer las cosas a mi manera que seguir las reglas y los procedimientos de otros.

Muchas veces me encuentro jugando con un lápiz, balanceando la pierna o realizando alguna otra cosa para relajar los nervios.

Me puedo deprimir fácilmente si me separan de cosas que quiero como personas, cosas o proyectos.

Me veo diferente a como me ven otras personas, y cuando alguien se enfada por algo que he hecho me sorprende mucho.

Suelo ser muy distraído y propenso a los accidentes.

Suelo tener equivocaciones por descuido.

Tengo familiares de sangre que sufren de TDAH, depresión, trastorno bipolar o adicción a alguna droga.

Si usted cumple quince o más de los enunciados puede ser que tenga TDA-H (Trastorno de Déficit de Atención con o sin Hiperactividad). Aunque puede, que si se cumplen menos de quince también tenga TDAH. Este test no tiene una validez formal, si sospecha que tiene TDA sugerimos que sea evaluado por un psicólogo especializado. Existen diferentes tratamientos para cada caso de TDAH que pueden ayudar cualitativamente a su calidad de vida.

Pablo Neruda



Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora,
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.

Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.

Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.

Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.

No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.

No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué? palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.

Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidéz no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Ser? la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrificarme.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.

Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos,
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mi mismo, perdidamente,
libre de mí, Curiosamente libre.
¡Irme, Dios mío, irme!